Polinesia 2018-01-23T10:53:21+00:00

Descripción del proyecto

Las paradisíacas islas de la Polinesia Francesa son un encantador lugar para disfrutar al máximo una luna de miel. Uno de esos rincones del mundo que los novios no olvidarán y que les dejará un grato sabor de boca, no solo por sus idílicos paisajes, sino también por la cordialidad de sus gentes, su riqueza gastronómica y todas las actividades de ocio que ofrece este magnífico lugar.

La entrada a la isla suele hacerse en Papeete, ciudad y capital situada en la isla de Tahití, en donde los visitantes podrán de disfrutar de su Catedral, la Asamblea Territorial, el Palacio Presidencial, el Ayuntamiento o su mercado. Como no podía ser de otra manera, las playas que dan la bienvenida son también espectaculares.

Los circuitos para los enamorados suelen saltar de Papeete a la volcánica Moorea, lugar en el que perderse unos cuantos días para disfrutar del sol, las arenas claras y sus aguas de color azul turquesa. Aquí existen empresas que organizan actividades que van desde nadar entre las ballenas, hasta hacer snorkel o visitar el conocida Lagoonarium, un lugar en el que se dan cita toda especie de animales marinos y que hace las delicias del turista. Conocida también como la “isla mágica” los viajeros pueden optar también por descubrir este maravilloso lugar en uno de los tours maoris que se ofertan.

Vamos con Bora Bora, probablemente uno de las islas más conocidas de la Polinesia, que destaca por su exotismo y nos reserva espectáculos tales que además de las tradicionales y hermosas playas de la Polinesia, el poder participar del submarinismo cerca de las barreras de coral o visitar los pueblos de Vaitape, Fainu y Anau.

Los amantes del senderismo y las grandes caminatas pueden contratar una de las visitas guiadas que les llevará hasta lo alto del Pahia, en donde gozarán de una estupenda perspectiva de la Isla.

Aunque estas son, si cabe, las islas más conocidas de este archipiélago del Océano Pacífico, existen otras alternativas no menos llamativas como pueden ser, por ejemplo, Rangiroa, Fakarava o Tikehau.

De igual manera, cualquier alternativa es buena si se trata de viajar a la Polinesia Francesa, siendo la mejor época para hacerlo los meses comprendidos entre los meses de junio y septiembre.

Esperamos desde este post haber despertado el interés por conocer uno de esos rincones del mundo en el que merece la pena perderse por lo menos una vez en la vida. ¿Qué tal empezar con vuestro viaje de novios?

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